Resaltar

El PIB de la Eurozona se paralizó en el cuarto trimestre de 2024 y presiona al BCE a seguir bajando tipos

o del ejercicio apenas avanzó un 0,7%, muy por debajo de como lo hicieron otras grandes economías
  • Lagarde (BCE) augura más bajadas de tipos: «Todavía estamos en territorio restrictivo»
  • El BCE ignora a la FED, baja los tipos 0,25 puntos y da más oxígeno a los hipotecados
  • Alemania, atrapada en la crisis: su PIB cayó en 2024 por segundo año consecutivo lastrado por la industria
La economía de la Eurozona se paralizó en el cuarto trimestre del año pasado, lastrada por la contracción de su ‘locomotora’, Alemania, y es incapaz de dejar atrás la crisis. Eurostat, la oficina de estadísticas europea, ha avanzado este jueves que el PIB de los países que comparten el euro se estancó entre octubre y diciembre con respecto al trimestre previo, cuando apenas venía de crecer un 0,4%. Si la comparación se hace con el mismo periodo del año anterior, el PIB del área avanzó un 0,9%. La constatación de esta debilidad, en un momento de fuerte incertidumbre tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, mete presión al Banco Central Europeo (BCE) para que siga bajando los tipos de interés y dé algo de oxígeno a la economía en forma de una financiación más barata para familias y empresas -en el caso de estas últimas la inversión sigue muy rezagada y es motivo de preocupación en Bruselas-. Sin embargo, no es tan sencillo. Cada rebaja de tipos hace que el euro siga perdiendo valor frente al dólar, algo que Fráncfort quiere evitar porque también agravaría la crisis en el área. Las materias primas, por ejemplo, se intercambian en dólares y Europa es muy dependiente en términos energéticos. Tendría que pagar más por ellas e importaría inflación. El consejo de gobierno de la entidad ha anunciado este jueves un recorte del precio del dinero de 0,25 puntos básicos, el cuarto consecutivo. En su primera rueda de prensa del año la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ha augurado nuevas rebajas en sus próximas reuniones. «No estamos en tipos neutrales, aunque estamos cerca», ha zanjado. En su opinión, la posibilidad de dar una orientación a futuro sobre la política monetaria del BCE es «irreal» dada la incertidumbre. Con todo, ha recalcado que la economía europea está en «recuperación, no en estanflación». Esto, pese a que los datos de crecimiento están por debajo de lo que había calculado la Comisión Europea en sus últimas previsiones, y a que los socios tienen por delante un importante esfuerzo de ajuste para ceñirse a lo exigido por las nuevas reglas fiscales. El gasto público no podrá crecer tanto y eso se notará. La política monetaria de la Reserva Federal de EEUU y del Banco Central Europeo avanza por caminos distintos, reflejando diferencias clave en el crecimiento económico a ambos lados del Atlántico. El miércoles, el banco central norteamericano optó por mantener los tipos en el rango del 4,25 al 4,5% y dejó claro que no hay prisa por recortarlos, pese a la presión que supone la llegada de Trump. Frente a la fragilidad europea, Estados Unidos mantiene una economía sólida y está teniendo problemas para controlar la inflación -algo a lo que la agenda proteccionista de Trump podría poner más trabas-. Entre los Estados miembros para los que el organismo dispone de datos del cuarto trimestre, los que mostraron un mayor dinamismo fueron Portugal (+1,5%), cuya economía registró el mayor aumento en comparación con el trimestre anterior, seguido de Lituania (+0,9%) y España (+0,8%). En el lado opuesto se situaron (-1,3%), Alemania (-0,2%) y Francia (-0,1%).

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