
Banco Sabadell vs BBVA: si hay que jugar fuerte, es ahora
La temporada de resultados suele ser más interesante en la banca que en ningún otro sector de la bolsa española porque es la única ‘industria’ que trimestre tras trimestre se enfrenta a los medios de comunicación, además de a analistas e inversores. Pero las citas que tenemos por delante guardan en esta ocasión otro punto de interés, ya que debería ser el último gran pulso público entre Banco Sabadell y BBVA por la opa antes de la celebración de las juntas de accionistas, que este ejercicio será realmente interesante para contrastar la opinión real de los propietarios de ambos bancos y de su consejo (Sabadell la celebrará el 20 de marzo por lo que no tendrá tiempo a presentar los números del primer trimestre) y entre otros puntos del día Carlos Torres y a Onur Genç tendrán que lograr el aval para renovar sus cargos.
El Sabadell ha mandado gestos claros de que está por dar toda la guerra del mundo. El regreso a Cataluña aprobado por el consejo la semana pasada luce muy poco como simbólico y bastante como práctico: interpela directamente al Gobierno de Salvador Illa y por, tanto, al de Pedro Sánchez. Claro que BBVA, que no tiene la carta de mover su sede, también está buscando apoyos. Sin ir más lejos, Carlos Torres y Onur Genç se dejaron ver por Davos la semana pasada en la foto empresarial con el presidente del Gobierno, que curiosamente se produjo en paralelo al regreso del Sabadell a Sabadell.
Aunque el factor político es evidente que va ser una de las claves de la opa porque puede complicar los números a BBVA si se imponen condiciones muy estrictas, la entidad que preside Josep Oliu sabe que necesita también convencer a sus accionistas de que lo mejor que pueden hacer es quedarse con las acciones del banco y no vender a BBVA. La presentación de resultados anuales es un momento idóneo para ello, porque es cuando el contacto con la comunidad financiera es más profundo y cuando se da la mayor oportunidad de convencer a los inversores de que al banco le irá mejor en el futuro en solitario que integrado.
También es crítica para el precio de la acción por los ajustes de expectativas de los analistas y en este caso es especialmente sensible. Lo que interesa al equipo de Oliu y Gonzalez-Bueno es doblegar la curva de la ecuación de canje e inclinarla definitivamente a favor del Sabadell, después de que el giro se haya producido en algunas sesiones. Es la vía para forzar a BBVA a subir el precio (algo por lo que Banco Sabadell pelea desde el primer momento) y que Carlos Torres ha negado continuamente durante todo el proceso, aunque algunos analistas cuentan ya con ello.
Fuentes apuntan a que, en estas circunstancias, el Sabadell se “va a desnudar” en la presentación de resultados del próximo 7 de febrero y que aportará más pinceladas sobre su guía a medio plazo; entre ellas sobre su política de retribución. El banco ya avanzó en julio el compromiso de repartir 2.900 millones en dos años (500 más que los que había anunciado en mayo), colocando el “pay-out” en el nivel del 60%, la banda alta de la horquilla del 40-60% establecida por el consejo. Una zona que lo lógico es que mantenga como una defensa y que ayude a elevar el grueso de las cifras de remuneración bajo el prisma de que los 2.900 millones son un suelo y no un máximo.
Asimismo está en juego que Banco Sabadell sepa dar una visión clara sobre sus resultados futuros y, por ahora, los analistas descuentan que las cifras de 2025 serán inferiores a las de 2024 (1.520 millones frente a los 1.627 millones previstos para el año pasado, un -6,6%), aunque son algo más optimistas que con el BBVA, para el que calculan 8.643 millones este año frente a los 9.471 del pasado (-8,7%).
Pero BBVA también tiene muchos recursos y el dividendo es uno de los más importantes, con el músculo que da acercarse a los 10.000 millones en beneficio como se espera que publique este jueves. La configuración de las condiciones de la opa -que eleva el pago en efectivo en línea con el importe que reparta el BBVA ajustado por el número de acciones de la ecuación de canje-, incrementa la contraprestación en ‘cash’, que era algo que solicitaban los inversores en los primeros meses de oferta.
El Sabadell, sin embargo, contará con derecho de réplica en esta presentación de resultados porque, por primera vez desde que la oferta está sobre la mesa, comunicará sus números después de los de BBVA (en el segundo trimestre lo hizo antes y en el tercer, el mismo día) y tendrá tiempo para reflexionar sobre su estrategia y tratar de dar un golpe sobre la mesa con el que tratar de inclinar la balanza a su favor. Necesita a Salvador Illa y a los pequeños accionistas catalanes y ya ha activado el ‘road-show’, pero también a los grandes inversores y estos mantienen el silencio sobre su posicionamiento.
Lo único que sabemos es que BlackRock, que controla más del 6% en ambos bancos y es su primer accionista, recomendó votar a sus gestores a favor de la ampliación de capital del BBVA en la junta extraordinaria de julio. Si estuvieron presentes en la reunión -el quórum superó ligeramente el 70% del capital- con un 96% del voto a favor de autorizar la emisión de nuevos títulos para la compra, da la impresión de que la mayoría de los profesionales que trabajan en el gigante no se opuso.
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